Lanzarote es una isla del archipiélago canario (España), en el Océano Atlántico, frente a las costas del sur de Marruecos. Pertenece a la provincia de Las Palmas. Su capital es Arrecife.
El nombre de la isla parece venir del marino genovés Lanceloto Malocello, quien la visitó en el siglo XIV.
Descripción
Lanzarote es la más septentrional y oriental de las islas del archipiélago canario. Se la conoce popularmente como "la isla de los volcanes", al identificarse con el manto volcánico que se extiende a lo largo de gran parte de su superficie debido a la gran actividad volcánica de principios del siglo XVIII.
Se encuentran a una distancia de 140 km de la costa noroccidental africana y 1000 del punto más cercano del continente europeo, al sur de la Península ibérica. Su clima es subtropical con escasas precipitaciones. Tiene una superficie de 845,93 km² y una población de 132.366 habitantes (INE, enero de 2007). Junto a la isla se encuentran los islotes e islas menores de Alegranza, La Graciosa, Montaña Clara, Roque del Este y Roque del Oeste, que forman el Archipiélago Chinijo, administrativamente dependiente de Lanzarote.
Las Peñas del Chache, con 670 m de altitud, es el pico más elevado de la isla. Lanzarote fue declarada en 1993 Reserva de la Biosfera por la Unesco. Además, la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos recoge en esta isla un total de 13 entornos naturales, que suponen más del 40% del territorio insular, entre los que destaca el Parque Nacional de Timanfaya.
Dedicada en el pasado fundamentalmente a la agricultura y la pesca en el banco pesquero canario-sahariano, en la actualidad la economía de la isla gira en torno al sector servicios, fundamentalmente a la potente industria turística.
La isla cuenta con el Aeropuerto de Lanzarote-Guacimeta, en el municipio de San Bartolomé; así como con los puertos marítimos: Puerto de los Mármoles en el municipio de Arrecife, y el puerto de Playa Blanca en el municipio de Yaiza.
Toponimia
La explicación del nombre de la isla de Lanzarote es de las más claras y aceptadas de todos los topónimos del archipiélago canario. Existe consenso entre los historiadores en que el nombre procede del navegante genovés Lanceloto Malocello, quien la visitó por primera vez en el primer tercio del siglo XIV y de cuya precencia, al parecer, encontraron alguna huella los primeros conquistadores normandos. La isla se denomina "Insula de Lançarotus Marocelus" en el primer portulano que recoge a las Islas Canarias más o menos en su forma actual, el del mallorquín Angelino Dulcert, de 1339. En otras cartas y mapas posteriores esta denominación sufre alteraciones fonéticas, pero no cabe duda de que el nombre actual deriva del ilustre visitante italiano que en su dia recaló en ella.
El vocablo aborigen Titerogakaet parece que fue el empleado por los majos para referirse a la isla con anterioridad a su conquista. Se trata de un término de origen bereber que ha sido emparentado con el tuareg tetergaget, "la que está quemada", o bien con los vocablos titerok y akaet, que significarían "Montaña Colorada".
Geología
Lanzarote, como todas las demás Islas Canarias, es el efecto de los procesos geológicos derivados de la apertura del Atlántico, iniciado en el Mesozoico, y agravado más recientemente por la presión existente en esta zona con el giro de África en el sentido de las agujas del reloj iniciado en la orogenia alpina del Terciario. Al comienzo de la apertura del Atlántico, comenzaron las emisiones de lava sin aflorar a la superficie hasta hace unos 20 millones de años en la vecina Fuerteventura y 11 millones de años en la isla de Lanzarote.
La historia geológica de Lanzarote se divide en tres fases:
- En una primera fase, hace 11 millones de años, durante el Mioceno, aparecen los restos más antiguos en la zona de Famara, al norte de la isla, y en los Ajaches, al sur. Actualmente, los procesos erosivos han desmantelado estas formaciones. Su morfología es la de edificios erosionados que han evolucionado a formas acarcavadas con una buena red de drenajes caracterizados por valles en forma de “U” actualmente secos y áridos. Característico de estas formaciones es el risco de Famara, donde se encuentra el mayor desnivel en la isla, unos 600 m. El punto más alto de Lanzarote se encuentra aquí, en las peñas del Chache con una altura de 671 m.
- Una segunda fase es la que abarca la evolución de la morfología de Lanzarote desde el Mioceno hasta el Pleistoceno, que se caracterizó por los procesos erosivos de las dos formaciones, Famara y Ajaches. Posteriormente, han existido emisiones importantes de material magmático que han dado lugar a la unión de las dos formaciones antiguas. Se trata sobre todo del sector central de la isla que se caracteriza por la existencia de alineaciones de edificios formando los ejes estructurales de la isla,que coinciden con los los ejes de formacion de Fuerteventura con direccion NE-SO,algunos con avanzado estado de desmantelamiento, con una evolucionada red de drenaje en formas redondeadas, amplios valles, vegas y moderadas penillanuras. Cabe decir que en esta etapa Lanzarote y Fuerteventura estaban unidas por el estrecho de la Bocaina y por la isla de Lobos. La última vez que lo estuvieron fue durante la última glaciación, la glaciacion de Würm.
- La tercera fase, geológicamente hablando, no tiene nada característico, aunque es la más importante desde el punto de vista antropocéntrico. Se trata de erupciones acaecidas en los siglos XVII y XVIII con emisiones alineadas paralelas a las de la anterior fase y edificios que no superan los 200 m. pero excelentemente conservados por la poca pluviosidad que se da en la isla y por una política de conservación muy estricta.
Clima
El clima de Lanzarote se define como subtropical en lo que se refiere a sus temperaturas y seco o subdesértico respecto a las precipitaciones. Las temperaturas experimentan escasas variaciones tanto entre las diferentes estaciones como entre el día y la noche, gracias a la acción moderadora del océano. La temperatura media del mes más frío (enero), a nivel del mar, es de 17ºC y la media del mes más cálido (agosto) es de 24ºC. Las temperaturas no suelen bajar de los 14ºC en invierno ni suelen ser superiores a los 29ºC en verano. Por su parte, la media de precipitaciones es de unos 200 mm anuales. Las precipitaciones varían de los 250 mm en Famara a tan sólo 50 mm en la zona de la Costa del Rubicón. El clima es mucho más templado de lo que correspondería por su latitud geográfica. Hay dos elementos climáticos que determinan la benignidad atmosférica: los alisios y la corriente fría de Canarias.
El viento es prácticamente permanente en la isla. Un fenómeno relativamente frecuente en la isla es la presencia de vientos procedentes del desierto del Sáhara, que arrastran grandes cantidades de polvo en sus pensión. La cercanía de Lanzarote con la costa continental africana hace que estos fenómenos de siroco, también denominado calima o "tiempo sur" en Canarias, se hagan notar especialmente en la isla, alcanzándose temperaturas de hasta 46ºC (2004) y visibilidad muy reducida
Lanzarote está inmersa en la zona climática cálida y seca que se corresponde con su latitud, incluida en el cinturón de altas presiones subtropicales. Su clima es subdesértico, se caracteriza por tener un régimen pluviométrico escaso (pluviosidad menor a 200 mm anuales), atribuible fundamentalmente a la especial orografía de la isla, ya que su escasa altura impide la retención de la humedad que contienen los vientos alisios, con excepción de las zonas más altas (Los Ajaches y los Riscos de Famara). Esta característica impide la existencia de lluvias orográficas, tan abundantes en las islas occidentales, ya que no existen obstáculos montañosos de envergadura que puedan detener el llamado «mar de nubes».
Naturaleza
Lanzarote cuenta con una espectacular naturaleza, tanto en lo que se refiere a paisajes, siendo estos uno de sus principales atractivos turísticos, como en cuanto a la flora y la fauna insular, plagada de endemismos. Además, la isla ha estado a la vanguardia de Canarias en lo referente a conciencia ambiental, como demuestra su pionero marco legal para la ordenación del territorio o la negociación de moratorias para la construcción, intentando lograr un perfecto equilibrio entre desarrollo turístico y preservcación del medio natural. Todo ello se vería recompensado con la declaración de la isla como Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1993. En la actualidad, el 41% del territorio de la isla se encuentra protegido bajo alguna de las figuras de conservación que contemplan las leyes canarias.
Paisajes y espacios protegidos
Cinco hitos geográficos marcan la morfología de Lanzarote, dotándola de una personalidad única y albergando cada uno de ellos paisajes diversos, de gran valor natural y geológico. Se trata de dos macizos montañosos de gran antigüedad, ubicados cada uno de ellos en el extremo norte y sur de la isla (Famara-Guatifay y Los Ajaches, respectivamente); dos áreas de vulcanismo más reciente, que conforman la zona de volcanes de Timanfaya,en el centro-sur, y el volcán y malpaís de La Corona, al norte; y, finalmente, una lengua de arenas de origen marino que atraviesa el centro de la isla, en el área conocida como El Jable. Estos cinco espacios, junto al conjunto de islotes del Archipiélago Chinijo, al norte de la isla, albergan la mayor parte de los encantos paisajísticos de la "isla de los volcanes".
Zona de Timanfaya
Encuadramos aquí al conjunto de espacios sepultados o surgidos a partir de las erupciones de Timanfaya, acaecidas entre 1730 y 1736, y que ocupan aproximadamente una cuarta parte de la superficie de la isla. En el centro de esta zona se encuentra el área de mayor interés geológico y paisajístico, el Parque Nacional de Timanfaya, declarado como tal en agosto de 1974. Se trata de una superficie de algo más de 50 km2 en la que se pueden observar más de 25 volcanes, aparte de campos de lavas, lapillis y escorias volcánicas en perfecto estado de conservación. En su interior se encuentra el Monumento Natural de las Montañas del Fuego, donde se ubica el centro de visitantes del Islote de Hilario, gestionado por el Cabildo. Este espacio conserva aun cierta actividad volcánica, como demuestran las emanaciones de calor que produce la tierra. El Parque Nacional está rodeado por un segundo espacio protegido, el Parque Natural de Los Volcanes, sepultado también por las erupciones de Timanfaya. Las lavas llegaron a las costas de la isla, penetrando en el Océano y aumentando la extensión de Lanzarote. Este fenómeno, unido a la acción erosiva de las olas, creó un peculiar paisaje costero conocido como Los Hervideros. En sus inmediaciones se encuentra el Charco verde o de los Clicos, una extraña laguna de agua marina con tonalidades verdosas a causa de un alga que habita en su interior.
Lindando con el parque natural se halla el paraje de La Geria, muestra de una perfecta simbiosis entre el ser humano y la naturaleza. En La Geria el campesino lanzaroteño ingenió un sistema agrícola único en el mundo con el que pudo cultivar las tierras que habían quedado calcinadas por las cenizas volcánicas. Estas cenizas, llamadas en Canarias picón, sirvieron para mantener la humedad ambiental y posiblitar el cultivo de la vides en un espacio de clima subdesértico. Para ello, los agricultores tuvieron que buscar bajo el lapilli la "tierra madre" que había quedado sepultada, plantar en ella las cepas, cubrir con capas de picón y construir muros de piedra vocánica que resguardasen a las parras del fuerte viento de la zona. Esto dio como resultado un paisaje excepcional, donde se producen los deliciosos vinos de Lanzarote, fundamentalmente apartir de la uva malvasía.
Vocán y Malpaís de La Corona
El Volcán de La Corona es una gran cono volcánico situado al norte de la isla, en el municipio de Haría. De él proceden las lavas que constituyen el malpaís de La Corona. Dada su relativa antigüedad, de unos 4000 años, este espacio, al contrario de lo que ocurre en los campos de lavas de Timanfaya, ha sido colonizado por gran número de especies vegetales mayores, entre las que destacan la tabaiba dulce y el verode. Por el subsuelo del Monumento Natural del Malpaís de La Corona discurre un extenso tubo volcánico de más de 6 kilómetros de longitud, que va desde el cono volcánico hasta el mar, adentrándose en él, formando un túnel submarino de un kilómetro y medio llamado Túnel de la Atlántida. Dos de los tramos de este conjunto de galerías están habilitadas para las vistas turísticas. Se trata de la Cueva de Los Verdes y los Jameos del Agua.
El Jable
Se conoce como "El Jable" a la lengua de terrenos cubiertos de arenas organógenas que discurre por la parte central de la isla, desde las playas de Famara hasta depositar las partículas arenosas en las zonas costeras en torno a las cuales se han levantado los núcleos poblacionales y turísticos de Puerto del Carmen, Playa Honda y Arrecife. Estos paisajes son el resultado de la peculiar orientación del Macizo de Famara, que impone a los vientos alisios dominantes una inflexión en la zona noreste, y pasan a convertirse en vientos del noroeste. Las arenas penetran en la isla por la extensa playa de Famara, formando en este entorno paisajes dunares de gran interés paisajístico y biológico, siendo esta zona área de nidificación de especies en peligro como la hubara canaria.
Famara-Guatifay
El extremo norte de la isla está delimitado por el macizo montañoso de Famara-Guatifay, sobre el que se sitúa la máxima elevación de Lanzarote, las Peñas del Chache (670 m de altura), y que se precipita hacia el mar en un inmenso acantilado conocido como el Risco de Famara. Se trata de una de las formaciones geológicas más antiguas de la isla y del conjunto del Archipiélago canario, constituida por un importante apilamiento de coladas basálticas fisurales. Los riscos y el macizo de Famara tienen gran importancia desde un punto de vista bilógico, convirtiéndose por sus peculiaridades y por el difícil acceso en verdaderos santuarios naturales, con gran cantidad de endemismos vegetales y especies en peligro de extinción. Desde la parte superior del Risco de Famara se obtiene una vista panorámica inigualable de la isla de La Graciosa, separada de Lanzarote por un estrecho brazo de mar conocido como El Río. Precisamente esta fue la zona elegida por el artista lanzaroteño César Manrique para ubicar el Mirador del Río, desde el que se captan las mejores vistas del Archipiélago Chinijo.
Macizo de los Ajaches
Ubicado al sur de la isla, y con una antigüedad de 20 millones de años, se encuentra el macizo de Los Ajaches, zona de gran interés geológico y paisajístico. Este espacio ha sido declarado Monumento Natural por la Administración canaria. En su entorno se encuentran unos de los principales atractivos turísticos de la isla, las playas de Papagayo, de arenas blancas, con vistas al islote de Lobos y a la vecina isla de Fuerteventura.
Flora
Lanzarote cuenta entre su flora con 16 endemismos insulares (que sólo existen en esta isla), a los que se suman 71 de los endemismos canarios (una treintena de ellos, exclusivos de las islas orientales), aparte de 19 endemismos macaronésicos.
La escasa altitud de la isla (670 m) no permite el desarrollo de formaciones nubosas asociadas al viento alisio (fenómeno conocido en Canarias como mar de nubes), por lo que se reduce el número de pisos bioclimáticos con respecto a las islas más altas del archipiélago, más variadas en cuanto a microclimas. Así pues, en Lanzarote podemos distinguir un primer piso de vegetación asociado a las zonas costeras e intermareales, con especies adaptadas a condiciones extremas de salinidad e insolación, como el mato y las uvas de mar. Un segundo piso corresponde a los tabaibales. La tabaiba dulce es un endemismo canario propio de las zonas bajas y secas, que por su profusión en Lanzarote fue declarada como símbolo vegetal de la isla. El principal tabaibal de Lanzarote se encuentra en el malpaís de la Corona, al norte de la isla. En un piso superior de vegetación se encuentran las zonas dominadas por la palmera canaria. El principal palmeral de la isla se encuentra en Haría, en el llamado "Valle de las Tres Mil Palmeras", un verdadero oasis al norte de la isla.
Otro aspecto que ha influido sobre la vida natural de la isla ha sido los diferentes episodios volcánicos, que se han sucedido hasta épocas muy recientes. Así, mientras las zonas volcánicas más antiguas, como el malpaís de la Corona, han sido pobladas por especies arbustibas como la tabaiba o el verode, las más recientes sólo admiten por el momento la colonización de comunidades de líquenes y briófitos, convirtiéndose zonas volcánicas como Timanfaya en auténticos "laboratorios de vida".
Fauna
La fauna vertebrada de Lanzarote, como en el resto de Canarias, está dominada por la aves, de las que se conocen actualmente 40 especies nidificantes, frente a 3 de reptiles y 6 de mamíferos. Entre las primeras destacan el cernícalo, el alcaudón real, el alcaraván o la hubara canaria. El Macizo de Famara, acatilado de 600 m de altura y 14 km de longitud es un santuario de especies, muchas de ellas amenazadas. Allí perviven los últimos alimoches de la isla, llamados guirres en Canarias, así como águilas pescadoras (guinchos) o halcones de berbería. La riqueza avícola se extiende también por los cercanos islotes del Archipiélago Chinijo, donde destaca la presencia de pardelas cenicienta.
Los reptiles más característicos de la isla son el lagarto atlántico y el perenquén majorero.
En cuanto a los invertebrados cabe detacar al llamado "jameito" Munidopsis polymorpha, un cangrejo diminuto, albino y ciego, exclusivo de la laguna de agua salada existente en el tubo volcánico de Los Jameos del Agua, del que toma su nombre.
Finalmente, cabría apuntar la riqueza de la fauna marina, especialmente protegida en la Reserva Marina del Archipiélago Chinijo, al norte de la isla.
Historia
Población aborigen de Lanzarote
El poblamiento de la isla se produjo en torno al siglo V a.C. Antes de la conquista, iniciada en 1402, Lanzarote estuvo poblada por los Mahos o majos, pueblo de origen bereber. El nombre indígena de la isla es Tyterogakat o "Tytheroygatra", que se ha traducido como la quemada empleando un topónimo geográfico bereber tuareg de Argelia central.
Los majos: ¿Quiénes eran y de dónde procedían?
Aunque se ha popularizado el etnónimo “guanche” como gentilicio de todos los aborígenes de Canarias, que habitaban las islas con anterioridad a su conquista, lo cierto es que, en sentido estricto, ese nombre se referiría exclusivamente a los indígenas de Tenerife. Cuando el navegante genovés Lancelotto Malocello arribó a Lanzarote a principios del siglo XIV, sus habitantes al parecer se llamaban a sí mismos majos, según el etnónimo que ha pervivido en las fuentes etnohistóricas o en la toponimia insular (Cueva de Los Majos, piedra de Los Majos, etc).
Está probado que primeros habitantes de la isla, como los del resto de Canarias, procedían del Norte de África, de un espacio geográfico que se extiende, aproximadamente, desde Túnez hasta la costa atlántica, y desde el Mediterráneo hasta el límite meridional del desierto del Sáhara, entroncados cultural y genéticamente con los pueblos bereberes del actual Magreb. En el caso lanzaroteño, existe una similitud en el tipo de hábitat (las llamadas “casas hondas”) con el presente en el Atlas Medio y en otras regiones de Marruecos. Los grabados rupestres de la isla son comunes al resto del Archipiélago y al noroeste africano, con gran profusión de símbolos podomorfos, presentes también en las cimas del Atlas y de la Kabylia. Por su parte, la cerámica muestra paralelismos con las del Neolítico tardío sahariano. El gentilicio “majo” ha sido relacionado con los nombres de tribus bereberes norteafricanas recogidos por autores grecolatinos, tales como los maxios, mazies y mauros. Finalmente, las frases y palabras conservadas de época aborigen remiten al tronco camito-bereber de los diferentes dialectos hablados en Canarias. Habría que destacar también la existencia de grabados alfabetiformes, como en el resto de las islas, propios de la escritura líbico-bereber o tifinagh, junto a otro tipo de escritura, que parece exclusiva de Lanzarote y Fuerteventura, a la que se ha llamado “latina”, por su similitud a la cursiva pompeyana, y que podría suponer la cierto nivel de romanización de las poblaciones bereberes llegadas a la isla.
En cuanto a las fechas del poblamiento, la mayoría de las teorías apuntan a un momento próximo al año 500 a.C. para datar las primeras arribadas humanas a las Canarias. En el caso de Lanzarote, la arqueología ha demostrado que el horizonte cultural de los primeros pobladores de la isla se corresponde con la protohistoria del noroeste africano, protagonizada por pueblos bereberes influenciados por la cultura púnica, y quizás también por la latina. Las causas exactas que motivaron el desplazamiento se desconocen.
Sobre el aspecto físico de los aborígenes de la isla poco se sabe con certeza, debido a la escasez de estudios antropológicos. Las limitadas piezas óseas estudiadas remiten a un tipo de estatura media-alta y acusada robustez, de características mediterranoides norteafricanas. Las fuentes etnohistóricas, principalmente la crónica normanda de la conquista (Le Canarien), se limita a apuntar que “son gente hermosa y bien partida”.
Hábitat y yacimientos arqueológicos
El hábitat más generalizado de los aborígenes canarios era la cueva, bien natural, bien construida artificialmente. En Lanzarote, sin embargo, las características naturales de la isla, unido al bagaje cultural de los primeros pobladores, haría que el tipo de hábitat predominante fuese en forma de poblados en superficie. Los lugares de habitación, agrupados en aldeas –de las que hay localizadas más de una veintena- , tenían unas características muy peculiares en el contexto arqueológico canario. Se trata de las llamadas “casa hondas” , denominadas así porque el piso se halla excavado en la tierra, de modo que la mitad o más de la habitación quedaría bajo el nivel del suelo. Junto a estas, algunos tubos volcánicos eran utilizados como estancias, casi siempre de manera ocasional.
La principal zona de asentamiento aborigen correspondería con el área central de la isla, conocida como “El Jable”. Destaca el yacimiento de Zonzamas, situado en lo alto de una colina basáltica que domina lo que sería una extensa planicie apta para el cutivo. Se trata de uno de los mayores poblados indígenas de Canarias, residencia del último “rey” de Lanzarote, y que continuó siendo habitado bastante después de finalizar la conquista. Otras zonas arqueológicas destacadas son la llamada La Gran Aldea (hoy Teguise), Ajey (actualmente San Bartolomé) o el Lomo de San Andrés.
Organización económica y socio-política
La base económica de la antigua sociedad lanzaroteña estaba representada por las actividades agrícolas y ganaderas, complementadas con la recolección de especies vegetales silvestres, la pesca y el marisqueo, y la captura de pequeños animales del medio insular. La agricultura era muy precaria, de tipo cerealista, basada en el cultivo de cebada con métodos rudimentarios. Ésta era empleada para la elaboración del gofio. La ganadería sería la fuente principal de recursos económicos para los majos, dada la adaptación del ganado caprino a las condiciones ambientales de la isla. La cabra, la oveja y el cerdo son las principales especies domésticas presentes en época aborigen, de las que se extraía carne, leche, queso (cuajada) y manteca. La alimentación de los majos se completaba con un alto consumo de mariscos (lapas y burgados, principalmente), con los peces capturados de forma rudimentaria, la caza de aves (pardelas, hubaras) y reptiles y la recolección de productos vegetales como los dátiles.
Socialmente, el núcleo fundamental de organización maja era la familia extensa, o el linaje, en torno al cual se articulaban las actividades productivas y reproductivas. Muchos autores han defendido la filiación matrilineal (en que el parentesco se establece con la familia materna) como sistema constitutivo de los linajes lanzaroteños, como parece que ocurría entre los canarios de Gran Canaria y en tribus bereberes norteafricanas con anterioridad a la islamización. En el momento inmediato a la Conquista, la sociedad maja habría iniciado su tránsito desde un modelo tribal, escasamente jerarquizado y basado en las relaciones de parentesco, hacia un modelo de jefatura, en que aparece la figura jerárquica del “jefe”, con funciones redistributivas y poder sobre todo el ámbito insular. Otras prácticas sociales majas serían la poliandria, según la cual cada mujer tendría tres maridos, tal y como relata la crónica Le Canarien, así como la “hospitalidad de lecho”, atestiguada en la leyenda de la princesa Ico, que significaría la cesión temporal de los derechos maritales a favor de otros hombres, como señal de agasajo hacia los huéspedes.
Religiosidad
Las pocas referencias documentales que conservamos sobre las creencias de los antiguos lanzaroteños parecen hablarnos de un pueblo monoteísta, tal y como asegura el cronista Abreu Galindo. En el resto de las islas también está generalizado el culto a uno o dos dioses principales, asociados por lo general al sol y/o la luna. Junto a estos, tanto en Lanzarote como en otras islas, aparecen gran cantidad de lugares sacralizados, así como síntomas de un culto a ciertos elementos de la naturaleza. En este sentido, las crónicas hacen referencia a los cultos majos para pedir lluvias, hecho lógico dado el carácter semidesértico del clima isleño. Llama la atención también desde un punto de vista arqueológico el hallazgo de figurillas líticas de tipo antropomorfo y zoomorfo asociados a rituales, interpretados como ídolos. Destaca entre estos el llamado Ídolo de Zonzamas, del que se ha apuntado su similitud estilística con ciertas esculturas fenicias y púnicas. Los efequenes, por su parte, eran templos en forma circular en los que se hacían rituales y se hacían ofrendas a la divinidad. También se han relacionado con las ofrendas las popularmente llamadas “queseras”, conjuntos de acanaladuras artificiales sobre la toba volcánica que podrían haber servido para el derramamiento de leche y otros productos. Los majos honraban a sus difuntos, a los que enterraban en cuevas o en fosas, a través del ajuar funerario compuesto por cerámica, material lítico, conchas o adornos. Existía también el culto a los antepasados. Cabe destacar la importancia arqueológica de los grabados podomorfos y las estelas, a los que se ha dado valor simbólico y religioso.
La conquista de Lanzarote
La isla de Lanzarote era conocida en el mundo antiguo. Fue visitada por los Fenicios, que buscaban la orchilla, un liquen que crece en las rocas orientadas al norte de la isla y del que se obtenía tinte rojo. El único testimonio documental de la época medieval, muy dudoso, es el famoso viaje de San Borondón. En 1312 el navegante genovés Lanceloto Malocello redescubrió la isla de Lanzarote para Europa y le dio su actual nombre, que aparece por primera vez en el mapa portulano de Angelino Dulcert en 1339. Durante los siguientes cincuenta años se organizan varias expediciones, más bien razzias, que buscan esclavos, pieles y tintes. Comienza con esto el declive de la población aborigen. En 1377 el vizcaíno Ruiz de Avendaño, comandante corsario de la flota castellana, naufraga tras una tormenta en la isla de Lanzarote, donde es recibido por el rey Zonzamas, que le ofrece la hospitalidad de lecho con la reina Fayna. De esta relación nace la princesa Ico, blanca y rubia, madre del último rey de Lanzarote, Guardafia. En 1393, el noble castellano Almonáster llega a Lanzarote. Cuando regresa a la península lleva consigo nativos y algunos productos agrícolas.
Las primeras expediciones europeas de saqueo en busca de esclavos recalaban primero en Lanzarote y La Graciosa por ser las islas más cercanas a la península ibérica. Esto contribuyó a una disminución demográfica durante el siglo XIV, de manera que cuando llegaron las primeras expediciones de conquista la población estaba en claro retroceso.
La conquista definitiva de la isla se produce con la expedición de los mercenarios y aventureros normandos Juan de Bethencourt y Gadifer de la Salle, al servicio de Enrique III de Castilla. Cuando llegan a la isla en 1402 quedan solo 300 nativos y los expedicionarios se establecen en la Costa del Rubicón, en el sur de la isla. Después del intento fallido de conquistar Fuerteventura, Bethencourth vuelve a Castilla y le es otorgado el señorío de Lanzarote. Cuando regresa la resistencia de los nativos ha sido reprimida a sangre y fuego por Gadifer de la Salle. Tras sucesivos fracasos en la conquista de otras islas y dado el escaso interés comercial que despertaba Lanzarote entonces, Jean de Bethencourt cede el señorío de la isla a su pariente Maciot de Bethencourt.
El señorío feudal
Lanzarote se convierte en un señorío feudal que pasa de mano en mano de los descendientes de Bethencourt a nobles andaluces como el Conde Niebla, Hernán de Peraza y Pedro Barba.
En estos primeros años se llevará a la isla un importante contingente repoblador de origen berberisco, que se fusionará con la población aborigen y con los colonizadores europeos.
Durante las siguientes centurias la isla mantendrá una estructura de poder feudal, hasta la abolición del señorío por las cortes de Cádiz en 1812. Dada la cercanía con la costa africana, Lanzarote será objetivo de los ataques de piratas berberiscos y europeos. En 1586 el corsario berberisco Amurat toma la isla con quinientos hombres y captura a la familia del señor. En 1618 Soliman invade y arrasa la isla. Sir Walter Raleigh, durante su última expedición en busca del Dorado, ataca Arrecife en 1617 y arrasa la ciudad. La población se refugia durante los ataques en la cueva de los Verdes.
Historia moderna de la isla
"El día 1 de septiembre 1730, entre las nueve y las diez de la noche, la tierra se abrió en Timanfaya, a dos leguas de Yaiza...y una enorme montaña se levantó del seno de la tierra", según el testimonio del párroco Lorenzo Curbelo. La isla se transformó por completo. Diez pueblos quedaron enterrados (Tingafa, Montaña Blanca, Maretas, Santa Catalina, Jaretas, San Juan, Peña de Palmas, Testeina y Rodeos) y durante seis años la lava se extendió por la zona sur cubriendo un cuarto de la isla y llenando las vegas cercanas de cenizas volcánicas. En 1824 de nuevo comienzan la erupciones en Timanfaya. Se produjeron terribles hambrunas y buena parte de la población se vio obligada a emigrar. Desde entonces el paisaje se ha transformado gracias a las técnicas agrícolas de cultivo sobre lapilli (rofe) volcánicos que los conejeros emplean para captar la humedad de los alisios.
Actividad económica
Durante la segunda mitad del siglo XVIII se introdujo el cultivo de la Barrilla o Cosco (Messembryantemun nodiflorum o fructiferum), una planta rastrera rica en álcalis que se empleaba para la fabricación de jabón y la obtención de sosa,tal fue la explotación de dicha planta que la iglesia quiso establecer el diezmo sobre ella. De América llega a Lanzarote el cultivo de la cochinilla en tuneras, la papa y el tomate. La cochinilla fue durante algún tiempo una de la industrias más importantes de la isla. Todavía pueden verse las plantaciones en los pueblos de Guatiza y Mala. De Europa llegan las viñas con las que se fabricara el vino de malvasía, el preferido por el personaje de Shakespeare Falstaff. En cuanto a la pesca esta fue siempre de bajura o artesanal y litoral. No se lleva a cabo una actividad pesquera importante hasta principios del siglo XX, siendo Cabo Blanco la zona predilecta de los marinos conejeros.
Siglo XX
Durante el siglo XX la economía de la isla pasó de depender de la agricultura y la salazón de pescado a depender casi exclusivamente del turismo.
Las figuras de César Manrique y José Ramírez como presidente del Cabildo lanzaroteño fueron claves para que el desarrollo turístico de la isla no destruyera el paisaje original, además de ser el creador de algunos de los lugares de mayor interés de la isla: Los Jameos del Agua, el Monumento al Campesino, el Mirador del Río y el Taro de Tahíche; sin embargo, el modelo desarrollista de los últimos años sí que está produciendo un deterioro del paisaje y del medio ambiente de la isla, pese a que ésta haya sido declarada Reserva de la Biosfera. Esta economía volcada hacia el turismo y el sector de la construcción ha llevado a Lanzarote de ser una isla que emigraba a ser una isla que vive una enorme inmigración fruto de la cual ha experimentado un espectacular aumento demográfico. Pese a que suela marcarse la inmigración procedente del África continental por las condiciones en que esta tiene lugar, el mayor contingente poblacional procede sin embargo del continente europeo.
Instituciones y política
Lanzarote es una de las siete islas mayores que componen la Comunidad Autónoma de Canarias. Según contempla en artículo 2 del Estatuto de Autonomía de Canarias, las islas menores e islotes de Alegranza, La Graciosa, Montaña Clara, Roque del Este y Roque del Oeste se encuentran agregados administrativamente a la Isla de Lanzarote y forman parte de su ámbito territorial. El conjunto se conoce como Archipiélago Chinijo y forma parte del municipio de Teguise.
Electoralmente, Lanzarote elige a 8 de los 60 diputados que conforman el Parlamento de Canarias, siendo una de las siete circunscripciones del ámbito autonómico canario. Además, Lanzarote constituye una circunscripción propia en las elecciones al Senado español, eligiendo la isla a un senador estatal. En las elecciones al Congreso de los Diputados, Lanzarote se encuentra integrada en la circunscripción de la provincia de Las Palmas, junto a las islas de Gran Canaria y Fuerteventura.
Como las otras seis islas mayores de Canarias, Lanzarote cuenta con su propio órgano insular de Gobierno, llamado en Canarias Cabildo insular. El Cabildo de Lanzarote, con sede en la capital de la isla, Arrecife, es la máxima institución insular, con amplias competencias en diversas materias.
Además, la isla de Lanzarote está dividida en 7 municipios:
Los partidos políticos con representación en las instituciones insulares son:
- Partido Socialista Canario - PSOE (PSC-PSOE), socialdemócrata, de ámbito estatal.
- Partido de Independientes de Lanzarote (PIL), que se autodenomina nacionalista canario, aunque por su ámbito insular se considera insularista.
- Coalición Canaria, que se autodenomina nacionalista canaria, y tiene ámbito autonómico.
- Partido Popular, de centro-derecha, de ámbito español.
- Partido Nacionalista de Lanzarote (PNL), nacido de una escisión de Coalición Canaria, forma parte, junto a otros partidos de las islas de la formación Nueva Canarias.
- Alternativa Ciudadana 25 de Mayo (AC-25M), partido de izquierdas nacido de los movimientos sociales y ecologistas de la isla.
La fragmentación del voto, las desavenencias internas en el seno de los partidos, y entre distintos partidos que han formado pactos de gobernabilidad, han dado como resultado una agitada vida política en la isla durante las últimas décadas, que llegó a su punto de mayor inestabilidad en la legislatura 2003/2007, en la que siete personas distintas pasaron por la presidencia del Cabildo de Lanzarote.
Deportes
El equipo de fútbol representativo de la isla es la Unión Deportiva Lanzarote, que milita en la Segunda División B de España y juega sus partidos como local en la Ciudad Deportiva Lanzarote.
Véase también